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Venezuela: esto pasa cuando no se rectifica

¿Por qué el gobierno de Nicolás Maduro se empeña en hacer una asamblea constituyente que tiene tan poco respaldo? La oposición anunció que las marchas siguen y que el jueves habrá un paro cívico por 24 horas. Escala peligrosamente la tensión.

Miembros de la Mesa de Unidad Democrática al presentar los resultados de la consulta del domingo. / AFP

Fue en una entrevista en 2012, a pocos meses de su muerte, la primera vez que Venezuela escuchó al presidente, Hugo Chávez Frías, reconocer que se había equivocado. Al hablar con Venevisión, el comandante de la Revolución bolivariana dijo: “Es de humanos errar y reconocer el error (…) Yo creo que uno de nuestros mayores errores es la falta de seguimiento con firmeza de las obras”.

Desde entonces se estableció dentro del chavismo una máxima, que se conoce como “las tres erres de Chávez: revisar para rectificar y reimpulsar”. Un principio que parecen desconocer su sucesor, Nicolás Maduro, y una parte del chavismo, que insisten en la realización de la asamblea nacional constituyente, cuyos miembros serán elegidos el 30 de julio.

El resultado de la consulta del domingo organizada por la Mesa de Unidad Democrática (MUD) —que reúne a todos los partidos de oposición— debería ser una alerta para el chavismo: 7 millones de venezolanos rechazan la realización de la constituyente.

Pero Maduro no rectifica. Dice que la constituyente no tiene marcha atrás y que traerá la paz y la recuperación económica, mientras que la oposición afirma que con ese proyecto Maduro pretende consolidar “una dictadura”.

Luis Vicente León, presidente de la firma de análisis y encuestas Datanálisis, explica en un texto publicado por Prodavinci que “el Gobierno cree que está muerto políticamente si no logra pasar su constituyente. Y digo su constituyente porque numéricamente es exactamente así, sólo él la quiere, la promueve y la motoriza contra viento y marea. Pero a la misma vez, la oposición siente que esa constituyente representa su muerte y también la de la democracia, la República, los derechos humanos y económicos y las posibilidades de rescatar la paz”.

La participación masiva en el plebiscito del domingo, en el que 7,2 millones de venezolanos se pronunciaron en contra de la constituyente de Maduro, debería ser el punto de quiebre.

“Creemos que sería útil si el Gobierno (venezolano) buscara gestos políticos para desescalar las tensiones, crear mejores condiciones para reanudar el trabajo hacia una solución pacífica negociada y suspender el proceso de hacer una asamblea constituyente”, indicó la alta representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Federica Mogherini.

“Desde nuestro punto de vista, el plebiscito expresó claramente la voluntad del país. Aunque el resultado no sea jurídicamente vinculante, debe llevar al presidente Maduro a replantearse la convocatoria de la constituyente”, dijo una portavoz del Ministerio de Exteriores alemán, María Adebahr. “La asamblea constituyente no es el futuro. La solución debe salir del cumplimiento de la Constitución y de la Asamblea ordinaria”, expresó por su parte el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis.

Que exista tanto rechazo hacia un proceso debería hacer que el chavismo se replanteara la estrategia. Incluso voces en su interior lo piden. Germán Ferrer, diputado del PSUV, dijo: “Sigo siendo chavista, pero tomé la decisión de ir en contra de la ANC porque es ilegal. La Constitución establece que es el pueblo quien debe decidir”.

La portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Heather Nauert, destacó que Washington “está preparado para iniciar fuertes y rápidas acciones económicas si el gobierno de Venezuela procede con la Asamblea Constituyente”. Incluso, Donald Trump amenazó: “Estados Unidos no permanecerá de brazos cruzados mientras Venezuela se derrumba. Si el régimen de Maduro impone su Asamblea Constituyente el 30 de julio, Estados Unidos tomará fuertes y rápidas acciones económicas”. 

¿Cómo salir del punto muerto? ¿Cómo resolverá Maduro su dilema? ¿Se impondrá la voluntad de unos pocos sobre el rechazo de millones?

Constituyente, sin reversa

Maduro pidió el domingo dar una “oportunidad” a su iniciativa y llamó a los opositores a no volverse “locos” con los resultados del plebiscito y “sentarse a hablar”.

Un diálogo que se daría en otras condiciones, pues las ocasiones anteriores en las que la MUD aceptó ir a la mesa de negociación fue burlada por el oficialismo. De hecho, al día de hoy ni los esfuerzos de Unasur ni los del papa Francisco han dado resultados para iniciar un diálogo político en Venezuela.

Por lo pronto, la oposición está haciendo todo lo posible para parar esa constituyente. “El problema es que esto parece atado a un evento mayor. A estas alturas, parar la constituyente es igual a parar al Gobierno, que en estas condiciones sería igual a sacarlo del poder”, explicó León.

Maduro apenas está asimilando el golpe de la consulta opositora. Por eso desconoce el triunfo de su adversario y denuncia fraude (en el 2015, cuando la oposición ganó las mayorías en la Asamblea Nacional, siguió el mismo libreto). Dirigentes oficialistas anunciaron tener pruebas de supuestas votaciones fraudulentas y criticaron que la oposición decidiera quemar los registros de la consulta con el argumento de evitar represalias contra los votantes. Dicen que se inventaron 5 millones de votos.

¿Por qué Maduro insiste tanto en la Constituyente? Para algunos es una manera de ganar tiempo antes de someterse a cualquier proceso electoral, como los comicios regionales, pero también es una manera de institucionalizar la organización paralela del Estado, “es decir, formalizar el paraestado que maneja el PSUV, creado a través de las Misiones Sociales y la provisión de servicios que llevan a cabo los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP)”. En otras palabras, sería la única manera de quedarse en el poder, ante el rechazo creciente.

Respaldado por los poderes electoral, judicial y militar, Maduro da por hecho que tendrá a partir de agosto una constituyente que regirá al país como un “suprapoder” por tiempo indefinido, con facultades incluso de anular el Parlamento y la Fiscalía. Una dictadura.

El desafío para el Gobierno (cuyo margen de aprobación apenas ronda el 20 %) es evitar una baja participación en la constituyente del próximo 30 de julio.

Pero, de acuerdo con analistas y la historia, Maduro seguirá adelante. No está en sus planes ir a un diálogo en igualdad de condiciones. Es decir, no va a rectificar.

Ya en 2013, tras la muerte de Chávez, hablaba de constituyentes hasta en el cielo. “En cualquier momento (Chávez) convoca una constituyente en el cielo para cambiar la Iglesia en el mundo y que sea el pueblo, el puro pueblo de Cristo, el que gobierne el mundo”, dijo un emocionado Maduro frente al féretro de su padre político. Alguien debería hablarle de las tres erres.

FUENTE: elespectador