ColombiaElecciones 2022

Un Acuerdo sobre lo fundamental entre jóvenes ¿Será posible? Por: @jorgerc11945@jorgerc11945


Estamos empezando octubre y el ambiente electoral se empieza a sentir, múltiples personalidades de la vida pública nacional han anunciado su intención de dirigir los destinos de la patria mediante la formalización de sus precandidaturas presidenciales. Esto, como era de esperarse, agitó nuevamente las pasiones de quienes de una forma u otra están vinculados al escenario político colombiano. Dentro del contexto de las juventudes partidistas la situación no es diferente y es por esto que decidí escribir estas líneas, para plantear un acuerdo sobre lo fundamental (primero en las formas) que trace unas líneas básicas sobre lo que debería ser el debate político juvenil de cara al 2022 dando ejemplo con las acciones y no solo pontificando por redes sociales.
Lo primero que hay que decir es que los jóvenes debemos dar ejemplo de preparación y rigurosidad para aproximarnos al debate político. Gracias a los perfiles que participarán en la contienda electoral del 2022, aspiro a que este certamen se destaque por girar en torno a argumentos serios y técnicos para solucionar las distintas problemáticas del país y no alrededor de descalificaciones personales y chabacanerías como tristemente hemos visto en el pasado. Es por esto que los jóvenes que nos aproximemos a dicho debate en cualquier escenario, debemos ser reflejo de esa misma calidad argumental y preparación académica. No nos dejemos llevar por las pasiones derivadas de nuestras inclinaciones ideológicas y analicemos cada temática y propuesta con objetividad teniendo en cuenta siempre que dichas propuestas deben servir a todos los colombianos y no solo a los que nos acompañan en nuestra misma orilla ideológica.
Esto último me lleva al segundo factor que conforma ese común denominador de lo que debería ser, el respeto por la diferencia. Este es un concepto del que se habla mucho pero que se aplica poco, en especial en lo que se refiere al debate político. Por algún motivo nos han vendido la idea de que si alguien no está conmigo políticamente necesariamente está contra mi y por ello son justificables los más viscerales ataques y descalificaciones personales. Esta intolerancia frente al disenso, en mi criterio, fue una de las principales razones que nos condenarían a más de 70 años de violencia que aún hoy día padecemos en Colombia y la cual se ha venido transformando con la aparición de nuevas tecnologías y formas de interacción humana como las redes sociales. Herramientas que en vez de servirnos para engrandecer la sociedad e interconectarnos para solucionar problemas globales, se convirtieron en escenarios de linchamiento publico contra cualquiera que manifieste una opinión incómoda para un grupo determinado. Esta realidad tiene que cambiar y la responsabilidad de hacer dicho cambio recae en los principales usuarios de esas plataformas, lo jóvenes. Debemos asumir el reto de manifestar nuestras críticas con firmeza y aplomo pero con respeto por nuestro interlocutor, nuevamente, no dejarnos llevar de las pasiones ideológicas, muchas veces promovidas por políticos que capitalizan el odio para atraer fanáticos que al final engrosaran su ejército de rufianes cibernéticos que defenderán a muerte lo que diga su líder y atacarán sin misericordia a cualquiera que los contradiga de alguna manera. Repito, esa realidad tiene que cambiar, la tenemos que cambiar.
En conclusión lo que les quiero decir es que en política las formas importan (personalmente eso es algo que tardé mucho tiempo en aceptar) y cobran especial relevancia en un momento tan crítico de la realidad del país. Estamos en un proceso de reactivación económica para tratar de levantarnos de una pandemia que dejó millones de muertos y empeoró la salud mental de la sociedad en general, pero en especial la de los jóvenes, como si esto fuera poco, acabamos de vivir un Paro Nacional que no solo laceró la economía sino también nuestro frágil tejido social, destapando heridas en él que nunca cicatrizaron y de nuestro actuar dependerá si estas sanan o por el contrario siguen empeorando hasta matar al paciente. Así las cosas la invitación es sencilla, primero preparémonos para hablar con argumentos sólidos pero sobre todo con franqueza y objetividad; segundo entendamos que la democracia se fortalece en la diversidad de pensamiento y promovamos el debate firme pero respetuoso del contrario y como tercer punto, apoyemos proyectos políticos que tengan firmeza y claridad de principios pero que también tengan serenidad y humildad para plantear consensos, apoyemos liderazgos que desde la experiencia quieran resolver los problemas del presente y no se queden enfrascados en las rencillas del pasado, liderazgos con carácter pero con la suficiente madurez política para ser los promotores de un acuerdo sobre lo fundamental entre todos los colombianos.

Jorge Luis Rodriguez Cortés