Colombia

Tribunal Superior de Bogotá deja en firme condena contra paramilitares que torturaron a Jineth Bedoya

La Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, en segunda instancia, dejó en firme las condenas en contra de Jesús Emiro Pereira Rivera, alias Huevoepisca y  Alejandro Cárdenas Orozco, alias J.J  a 40 años y 30 años de prisión, respectivamente. Los exparamilitares fueron condenados por hacer parte del secuestro, tortura y ultraje sexual de la periodista Jineth Bedoya. En mayo de 2000, la entonces reportera judicial de El Espectador fue raptada por los criminales cuando ella realizaba una investigación periodística de los graves violaciones de derechos humanos que ocurrían en la cárcel La Modelo de Bogotá.
Los abogados de los exparamilitares habían apelado el fallo de primera instancia argumentando que las pruebas practicadas no comprobaban la existencia de las conductas y la responsabilidad de los condenados. La Fiscalía General de la Nación y la FLIP solicitaron al Tribunal confirmar la decisión adoptada por el juez de primera instancia, pues existen pruebas directas que vinculan Cárdenas y Pereira en la participación de los hechos. La Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá, luego de analizar las múltiples declaraciones brindadas por Bedoya, concluyó que no quedaba duda sobre los hechos de las que fue víctima.

Otro de los implicados en estos crímenes es Mario Jaimes Mejía, alias el panadero, quien fue condenado en febrero de 2016 a 28 años de prisión, luego de haberlo expulsado de Justicia y Paz porque faltó a la verdad en la investigación por el secuestro de la periodista Jineth Bedoya. Luego de ser capturado por las autoridades por haber particpado en una masacre paramilitar en mayo de 1998, Jaimes Mejía fue trasladado a La Modelo en Bogotá, en donde se encontró con los jefes paramilitares Miguel Arroyave y Ángel Gaitán Mahecha. Por esta misma época que esa prisión se convirtió en un campo de batalla entre miembros de las Farc y paramilitares.

(Alias “El Panadero” aceptó cargos por secuestro y tortura de Jineth Bedoya).

Fuente: El Espectador