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Sin país no hay partido. Por: Jorge Luis Rodríguez Cortés.

Escuché esta frase hace un par de días en una conversación que sostuve con una amiga a quien quiero y admiro profundamente. Ella, con una lucidez impropia de su corta edad, hacía esta contundente afirmación refiriéndose al ensimismamiento ideológico por el cual un sector del Centro Democrático está empeñado en apoyar una precandidatura que, de consolidarse como la candidatura oficial del CD, sin lugar a dudas, nos pondría en un grave riesgo de perder el país a manos de los enemigos de la libertad. Si bien cada militante o simpatizante del CD está en toda libertad de apoyar al precandidato que quiera, permítanme sustentar la anterior afirmación en las siguientes líneas con el fin de plantear una reflexión urgente frente a la importancia de anteponer los intereses de la patria sobre los personalismos o las inclinaciones faccionarias que se puedan tener dentro de la colectividad.

En este punto es evidente que la precandidatura que veo como una puerta a que los enemigos de la libertad nos arrebaten el país es la de la Senadora María Fernanda Cabal, no por alguna falta en el carácter o proceder de la senadora, bajo ninguna circunstancia este escrito debería ser entendido como un ataque a su persona o aspiración legítima, el presente análisis es únicamente una lectura fría del escenario político actual de nuestro país y de como una elección poco estratégica nos puede costar la libertad. Repito, no tengo sino admiración y respeto por la senadora y su equipo de trabajo. Habiendo clarificado lo anterior empiezo por hacer una breve descripción del contexto sociopolítico actual del país de cara a las elecciones del 2022. Hoy Colombia vive uno de los momentos mas álgidos en materia social y política de su historia el 42.5% de los colombianos está viviendo bajo la línea de pobreza según cifras del DANE, la credibilidad en las instituciones del Estado está en su peor momento, el tejido social del país está desgarrado por una polarización que tiene su génesis en el gobierno Santos pero que se incrementó con el reciente Paro Nacional y el comportamiento errático y hasta algunas veces torpe del gobierno Duque, en todo caso, esta realidad plantea una necesidad clara: la unificación y reconstrucción de la fraternidad nacional. Esta necesidad debe ser atendida y liderada por una figura que represente ese propósito y no por alguien que por el contrario encarne cualquiera de los dos extremos de los cuales el grueso del electorado colombiano ya está cansado.

Ahora bien, luego del anterior contexto procedamos con el análisis político; la realidad anteriormente descrita empuja a cualquier candidato que aspire a conducir los destinos de Colombia desde la Casa de Nariño, a plantear una propuesta electoral unificadora, serena y que busque consensos, tres cualidades de las que la senadora MFC adolece de cara a la opinión publica nacional, ya sea por persecución mediática o ataques de sus contradictores, la figura de la senadora representa todo lo contrario a lo que el electorado nacional está buscando el día de hoy. Con esto en mente es evidente también que si ella llegase a ser la candidata presidencial del CD, cualquier tipo de coalición o alianza con los demás movimientos de centro derecha del país se empezaría a inviabilizar, ya que como expliqué anteriormente, todos los candidatos que quieran tener alguna oportunidad en la contienda del 22 están alejándose de los extremos y buscando un centro que jamás votaría por una figura tan polémica como MFC.

Lo anterior necesariamente nos llevaría a un escenario donde en primera vuelta se presenten dos candidatos por la centro derecha, situación que dividiría la votación que necesitamos para consolidarnos como mayoría y abriría la puerta a una ruleta rusa donde por unos cuantos votos nuestros candidatos se podrían quedar por fuera de la segunda vuelta y tendríamos que escoger entre cualquiera de las opciones que la izquierda nos está ofreciendo para el 22 poniendo en riesgo, como dije al comienzo de este escrito, nuestra misma libertad.

Es por esto que hoy la invitación es a anteponer los intereses supremos de la patria sobre cualquier preferencia faccionaria que podamos tener dentro del partido y apoyemos a la única precandidatura que encarna genuinamente los valores de experiencia, conocimiento, serenidad, unificación y capacidad de gestión que necesita el país. Les estoy hablando de la precandidatura del Dr. Oscar Iván Zuluaga, un hombre probo con más de 30 años de servicio público y 10 años como líder empresarial, que desde el día 0 ha demostrado ser un abanderado de las causas y las ideas del uribismo, pero que también comprende y es capaz de atender las nuevas problemáticas que aquejan a Colombia hoy en día. Un candidato que sin duda podrá liderar la Coalición de la Libertad en el 22 y en compañía de los demás movimientos y partidos afines generará un frente unido que pueda darle la pelea a todos quienes a través de proyectos políticos populistas buscan arrebatarnos nuestra tan preciada libertad. En fin, la invitación es a que seamos conscientes que sin país, no hay partido.

Jorge Luis Rodríguez Cortés
@JorgeRC11945