jueves, mayo 9, 2024
Internacional

Sebastián Piñera pide perdón al pueblo chileno pero ellos siguen marchando por un cambio

El descontento social se ha visto reflejado en las calles durante la última semana en Chile. Al menos 15 personas han fallecido y comercios han sido vandalizados tras varias jornadas de protestas en la capital, Santiago, y el resto del país. La Cámara de Diputados aprobó dejar sin efecto la ley que aumentaba el precio al pasaje del metro en la capital, que fue el detonante de las protestas.

La fantasía de que Chile es un “oasis” en una región convulsionada se resquebrajó. Ahora un malestar casi instintivo se ha descubierto. Todo comenzó con una serie de protestas en el liceo público más prestigioso del país, el Instituto Nacional: desde hace semanas, algunos estudiantes habían exigido —unos de manera pacífica, otros con violencia— mayores recursos al colegio y reformas al sistema educativo. Para el 6 de octubre, cuando el gobierno de Sebastián Piñera —el político-empresario de centroderecha que regresó a la presidencia tras una victoria electoral en 2017— puso en vigor una alza en las tarifas del metro decidida por un panel de expertos, estalló una ola de manifestaciones. Este brote de indignación social no se trata del precio del transporte, sino de algo más profundo: ha revelado una herida que el crecimiento económico había logrado restañar, la desigualdad.

Después de que el gobierno desplegara a los militares para contener las protestas y el país quedara sumido en el caos a causa de una crisis que ya dejó 18 muertos, el presidente Sebastián Piñera pidió perdón “por la falta de visión” en cadena nacional este martes en la noche.

“Es verdad que los problemas se acumulaban desde hace muchas décadas y que los distintos gobiernos no fueron ni fuimos capaces de reconocer esta situación en toda su magnitud”, dijo el mandatario.