jueves, julio 18, 2024
Políticos

‘Panamá y Colombia tenemos que seguir caminando unidos’

La noticia de la semana pasada, en el sentido de que Panamá incrementó los aranceles para 31 productos que le exporta Colombia, supuestamente como reacción a un decreto hecho público por Bogotá, orientado a fortalecer el control del lavado de activos y el fraude aduanero, volvió a poner sobre el tapete el tema de las relaciones binacionales. Con el fin de escuchar la postura del Gobierno del istmo, EL TIEMPO entrevistó la semana pasada en Davos (Suiza) al presidente del país vecino, Juan Carlos Varela.

Existe la impresión de que hay tropiezos repetidos entre la administración de Juan Manuel Santos y la suya. ¿Es válida esa apreciación?

La relación de Panamá y Colombia es histórica. Ha sido fluida con el presidente Santos en los dos periodos presidenciales y está muy consolidada en el tema de seguridad. En la frontera tenemos tres pasos binacionales, hemos hecho una tarea muy buena en la lucha contra el narcotráfico y cooperamos mucho en el tema del flujo migratorio irregular. Además, hay un gran intercambio comercial, una gran conectividad aérea y una buena inversión extranjera de Colombia en Panamá.

¿Qué es lo que más destaca?

Tuvimos una reunión estratégica con el presidente Santos. En el Darién, específicamente, se establecieron algunos parámetros. Por ejemplo, hay una comisión de frontera que se reúne permanentemente, y hay colaboración con la Policía y la Armada de Colombia de forma constante. Hemos avanzado mucho en el intercambio de inteligencia, en operaciones puntuales que nos han permitido mejorar la seguridad.

¿Dónde están las dificultades?

Hay dos temas precisos. En el tema de comercio, una disputa comercial en la Organización Mundial del Comercio por el tema de textiles y calzado, donde ha habido fallos a favor de Panamá y apelaciones a favor nuestro, pero no hemos logrado que se cumplan los fallos y eso ha generado unas tensiones comerciales muy puntuales.

¿Qué más le inquieta?

Tenemos la preocupación del aumento de la producción de droga. Por Panamá se estima que pasan casi 100 toneladas al año, de las cuales confiscamos 80, y la presión que ejercemos genera preocupación en otros países vecinos. El debate va a ser cómo se consolida el proceso de paz, pero cumpliendo también con el reto de erradicar el narcotráfico y cómo se logran desarticular los grupos que se presentan con un propósito ideológico pero ligados a esa actividad.

¿Cómo analiza el desafío?

En eso hay que reconocer un gran esfuerzo del presidente Santos y de las fuerzas policiales, con las que hemos trabajado muy de la mano para bloquear las rutas marítimas y terrestres. Tenemos tres puntos binacionales, Alto Limón, La Unión y La Olla, y estaríamos definiendo otros dos puntos hacia adelante para cada día hacer la frontera más segura. También hemos tenido buena coordinación en el tema de los flujos migratorios; las crisis que vivimos en el 2016, sobre todo flujos de haitianos y cubanos, algunos que venían principalmente de Brasil y del Ecuador, las pudimos manejar.

Usted menciona que el tema comercial es un irritante. Con las medidas recientes parecería que ese irritante se está enrojeciendo cada vez más…

Cuando el Gobierno de Panamá hace ajustes a sus aranceles es para las importaciones de todos los países, no para un país específico. Esas son políticas que lleva el Ministerio de Comercio con base en lo que siente que le conviene a Panamá, pero son normas para el comercio en general, no con nombre propio.

También están las compras estatales. Su gobierno decidió adquirirle a Holanda, y no a Cotecmar, en Cartagena, una patrullera de 20 millones de dólares…

El consejo de ministros en un momento dado decide, por el nivel de cooperación con la Marina colombiana, por tener el astillero cerca en Cartagena, mirar esa opción. La preferencia mía como presidente era haber avanzado con el acuerdo con Cotecmar. No obstante, al final el consejo de ministros sintió que era un mensaje confuso: se le pedía aprobar una compra directa, cuando, por otro lado, se sentía que no se respetaba el fallo sobre comercio. Aunque una cosa no es vinculante a la otra, sí hubo un sentimiento negativo ante la situación comercial que se daba con el tema de calzado y textiles.

¿Hay soluciones?

Yo siento que la relación es tan fuerte que lo conversé con la Ministra de Comercio, con el mismo Presidente y con la Canciller, en el sentido de que sí sería ideal poder resolver esto porque es un pequeño problemita en una relación muy fuerte con muchos intereses. Incluso hay muchos industriales y empresarios colombianos grandes con mucha presencia en Panamá: en cemento, en alimentación, en el desarrollo de viviendas y en muchas más áreas. Las empresas líderes de la banca en Colombia ya están en Panamá. Esos empresarios siempre nos apoyaron y trataron de resolver esto, pero no ha sido fácil resolver esta disputa comercial.

¿Cuál es su reacción cuando escucha afirmaciones como que los comerciantes de Colón que tendrían que ver en la triangulación de productos chinos y subfacturación de importaciones hacia Colombia cuentan con una influencia más que proporcional en su gobierno?

Los pasos que Panamá ha dado en temas puntuales de transparencia al sistema financiero, restricción del manejo de efectivo, declaración del costo de mercancías, hablan por sí solos. Incluso hemos ofrecido intercambios de información entre ambos países, entre las aduanas, para que pueda evitarse cualquier tipo de abuso del sistema, que son contundentes, que son claros. Tenemos empresas (en Colón) muy grandes, transnacionales que operan y tienen sucursales formales en Colombia, que pagan sus impuestos. Nosotros estamos defendiendo un centro logístico. Cualquier actividad irregular, pues somos los primeros en aportar información para luchar juntos contra ella.

¿Entonces…?

Entonces, yo siento que la zona libre ha ido evolucionando cada vez más hacia un centro de logística de reexportación, de distribución de mercancías. Por la ventaja competitiva que tiene Panamá, por la conectividad de sus puertos y de su aeropuerto, entonces creo que los empresarios de Colombia deben ver esto también como una ventaja competitiva para ellos, para el manejo de su logística, para ‘exponenciar’ la presencia de sus empresas hacia el Caribe y Centroamérica. Tenemos unos 10 vuelos diarios hacia Bogotá. Panamá es el lugar más práctico para hacer una reunión entre empresarios colombianos de diferentes ciudades.

En un momento no muy lejano, hace casi un año, se pensó que Colombia y Panamá iban a firmar un acuerdo de intercambio de información financiera. Sin embargo, después de haberlo inicializado, nunca se concretó…

Siento que con todos los acuerdos que Panamá ya firmó, de reporte de información, queda claro el interés del gobierno que presido. Al hacerlo de forma multilateral, las negociaciones bilaterales fueron perdiendo importancia porque avanzaron en un contexto del que Colombia hace parte también.

Se viene de anunciar la decisión de la Unión Europea de sacar a Panamá de la lista de paraísos fiscales, ¿cómo la interpreta?

Lo que se vio en ese caso fue un error: incluir a Panamá. Fue un tema muy técnico, manejado por los ministerios de Economía y Finanzas de la Unión Europea, es decir, las cancillerías mismas no estaban bien informadas. Panamá había demostrado claramente su disposición a su revisión, pero por problemas de comunicación se tomó una decisión injusta que se corrigió a los dos meses. En los equipos técnicos nuestros quedó claro el compromiso con la transparencia del sistema financiero y su cumplimiento con toda la reglamentación internacional que blinda al sistema financiero nuestro.

También acaban ustedes de suscribir un convenio de la Ocde de intercambio de información…

Es correcto. Panamá es parte del convenio de intercambio de información y también del convenio multilateral. Al comienzo pensamos que podíamos hacerlo por la vía bilateral, pero llegar a la cantidad de países y con toda la logística que implica eso, pues al final Panamá aceptó hacerlo de forma multilateral. Desde eso se han pasado legislaciones importantes que atan los sistemas tributarios y nuestros organismos de recolección de impuestos para poder tener la capacidad de colaboración con sus contrapartes de otros países.

¿Cómo ve, en conclusión, la relación binacional?

Tenemos que seguir caminando unidos. Este es un año electoral en Colombia, y las relaciones son de dos Estados. A Panamá le toca seguir trabajando con el presidente Santos con mucha fuerza y colaborando con su gobierno hasta que termine su mandato, y después arrancar una relación con el gobierno que escoja el pueblo colombiano. Siempre muy enfocados en fortalecer los temas de seguridad, el intercambio comercial y la integración regional.

¿Y el caso de Venezuela?

También debemos abordar juntos problemas de la región, como es el caso de Venezuela, que representa un gran riesgo tanto para Colombia como para Panamá, ante la posibilidad de un éxodo migratorio masivo hacia nuestros países. Panamá ya se fue al tema de visas estampadas, tuvo que hacerlo porque había un éxodo muy fuerte. Necesitamos coordinarnos como países que avanzan en sus sistemas democráticos, que luchan contra la corrupción y contra el crimen organizado. Debemos tener un nivel óptimo de comunicación.

Fuente: eltiempo.com