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Las consecuencias de aplazar el reinicio de las sesiones en el Congreso

A la lista de instituciones que están adoptando el aislamiento social como mecanismo contra el coronavirus se sumaría este lunes el Congreso, el cual legalmente debe retomar sus sesiones ordinarias desde este 16 de marzo.

 La decisión fue confirmada en una comunicación firmada por el presidente del Congreso, Lidio García, y que indica el aplazamiento de la primera sesión, este martes, para “el lunes 12 de abril”, después de Semana Santa.

Aunque el 12 de abril es domingo, se espera que el reinicio sea el lunes 13 de abril. En esta comunicación, García también dispone “recuperar el tiempo no laborado durante el periodo de receso de mitad de año”.

Este paso fue sugerido por algunos congresistas, como el médico y senador por los ‘verdes’ Juan Luis Castro, quien le envió una carta a los presidentes de Senado y Camara, Lidio García y Carlos Cuenca respectivamente, en las que les dice que “las medidas que hoy parecen exageradas ante la opinión pública mañana pueden ser reconocidas como las que ayudaron a solventar la pandemia”.

Adicionalmente, al menos 40 congresistas están llegando desde diferentes partes del mundo y algunos de ellos ya han aplicado el aislamiento voluntario preventivo que sugirieron Senado y Cámara desde la semana pasada.

El más reciente caso ha sido el del representante a la Cámara por Cambio Radical José Daniel López, quien este domingo anunció que hará lo propio tras regresar de un viaje de Estados Unidos.

Una de las primeras afectadas por este aplazamiento sería la reforma de la justicia, proyecto de enmienda constitucional que el Gobierno tiene previsto radicar en los próximos días.

Por tratarse de una reforma a la Carta Política, la iniciativa debe superar 8 debates en el Congreso, cuatro de los cuales deben surtirse antes del próximo 20 de junio. Aunque la iniciativa parece tener cierto consenso entre los partidos políticos y las altas cortes, algunos puntos, posiblemente, generarán un amplio debate en el Capitolio, por lo que su discusión puede tomar varias sesiones.

Y tampoco puede descartarse que algunos sectores de la oposición, los cuales insisten en una reforma más de fondo a la justicia, intenten aplicar estrategias que vayan dilatando el tramite de la norma en los menos de tres meses que habría de trabajo ordinario.

En este sentido, algunos observadores han advertido que de la pericia del Gobierno Nacional para manejar su relación con los partidos políticos dependerá en buena medida la suerte de su agenda legislativa y de la reforma de la justicia, su principal apuesta en los próximos meses.

En la misma línea, el proyecto que impone la cadena perpetua para los violadores de niños, que también es una reforma constitucional, también podría sufrir algunos tropiezos.

Esta iniciativa esta pendiente de sus cuatro debates finales, pero en los cuatro primeros mostró que hay sectores que no están muy convenidos de su conveniencia y, especialmente, del éxito de su aplicación en Colombia tomando en cuenta lo que significaría mantener un preso que esté condenado para el resto de su vida.

Ya en el campo de los proyectos de ley, el aplazamiento también significaría postergar dos semanas otros asuntos que también son de trascendencia, como, por ejemplo, la conciliación del proyecto que implementa los pliegos tipo en la contratación regional y el que eleva sanciones y crea delitos para los actos de corrupción.

Ambas iniciativas son proyectos de ley que están pendientes de su avance y que se espera que concluyan su trámite en el Capitolio en los próximos meses.

Y la decisión también aplazaría el debate político, en el cual hay varios temas pendientes: las decisiones gubernamentales por el coronavirus, las declaraciones de Aida Merlano sobre la clase política colombiana y la supuesta compra de votos para la elección del presidente Iván Duque, entre otros.

Se espera, en consecuencia, que el Congreso oficialice hoy el aplazamiento del reinicio de las sesiones ordinarias y que en dos semanas la revisión dé un parte positivo y el país político pueda regresar, también, a la normalidad.