Políticos

La sombra de los expresidentes

La sombra de los expresidentes ha sido un tema relevante, sea porque aseguran que son perseguidos o por escándalos de corrupción en los que terminan encarcelados, o porque su influencia política es indudable aún sin estar en el poder, a los nuevos mandatarios de Suramérica se les presenta un gran dilema que no es exclusivo de Colombia.

Solo para presentar unos ejemplos, países presidencialistas han visto no solo la figura presidencial con un poder bastante concentrado en sus sistemas políticos, sino también la del personalismo de ese liderazgo.

Dilma Rousseff justo antes de caer en manos del congreso de su país, nombró al expresidente Lula Da Silva como ministro de la Casa Civil cuando el mismo estaba siendo investigado por corrupción (hoy preso), y marcó un punto fundamental en la censura y juicio que terminó por tumbar a la mandataria. Hoy Lula afirma que será candidato y se muestra favorito en las encuestas.  

En Chile, Bachelet ya era (aun estando fuera del país) la favorita a ganar la presidencia y reemplazar a Sebastián Piñera, mientras el mismo Piñera fue el favorito en ganar la presidencia una vez más cuando Bachelet terminó su segundo mandato. Ambos en una alternancia que muestra la gran influencia que logran siendo expresidentes y marcados por mandatos donde la ciudadanía prefiere al conocido que a un nuevo mandatario.

En Perú, lejos que terminar el recuerdo del Fujimorismo en el poder, cuando el entonces presidente disolvió el congreso e internacionalmente se consideró a su país como no democrático desde ese momento, su hija Keyko, estuvo a punto de derrotar a Pedro Pablo Kuczynski en la últimas elecciones, y ahora que este presidente de vio obligado a renunciar Fujimori podría llegar a la presidencia (si los resientes escándalos de Odebrecht en su país no la detienen).

Por su parte y pese a las críticas al interior de su país, Pepe Mújica es reconocido hoy como un importante líder regional, pero más allá de eso se omite en ocasiones que su antecesor fuera Tabaré Vásquez (del mismo Partido Frente Amplio) y con gran favoritismo lograra una vez más la presidencia para ser su sucesor en la presidencia de Uruguay.

Lenín Moreno presidente de Ecuador, llegó como Santos en 2010, con el apoyo del entonces presidente Rafael Correa, quien sigue siendo un influyente líder político de su país, aun estando en Bélgica buscando evitar su extradición, y ahora como opositor a Moreno, aunque no victorioso (como se evidenció en el último Referéndum Constitucional), sí es una voz clave en la oposición al actual mandatario quien siempre ha buscado estar ajeno a su sombra.

Nicolás Maduro, llegó al poder investigo por Hugo Chávez, en un video que él mismo presidente hizo correr infinidad de ocasiones en campaña presidencial por los canales institucionales para recordar que él, no es tan sólo el líder del régimen, sino que su fallecido antecesor lo ungió a él.

Cristina Fernández, era la esposa del fallecido presidente argentino Nestor Kichner, y aún hoy en la oposición y con líos con la justicia de ese país, Fernández mantiene la voz sobre el legado de su esposo y de mismo expresidente Juan Domingo Perón.

La lista podría continuar, pero también muestra el fenómeno que vive Iván Duque en Colombia, un presidente joven que llega al poder acusado de estar a la sombra del expresidente Álvaro Uribe y del expresidente Andrés Pastrana. Por su supuesto, la oposición no ha perdido la oportunidad de resaltar el más mínimo error o alusión de Duque a los expresidentes, como en su encuentro con el Rey de España, y sobre el papel de Uribe en su gobierno, es casi una pregunta obligada al presidente electo en cualquier medio nacional o internacional.

El papel presidencial, deja en estos países un claro sentido de acumulación de poder, que fácilmente abandona a un nuevo presidente, sea enfrentando a la oposición, siendo acusado de influencia de su antecesor, o marcando la agenda del siguiente encuentro electoral.  

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