jueves, mayo 30, 2024
Políticos

“La Guardia Civil está en mi despacho”

Lluís Salvadó, exsecretario de Hacienda de la Generalitat y hombre clave en la organización del referéndum del 1 de octubre, supo por alguien de su departamento que había problemas. “Tenemos a la Guardia Civil en la puerta. Me acaban de avisar de que hay dos furgonetas”. “Ostia”, responde él. Es el 20 de septiembre. Un juez de Barcelona acaba de ordenar registros simultáneos en los departamentos del Gobierno catalán en busca de pruebas de la consulta ilegal.

Salvadó intenta contactar hasta en cinco ocasiones con Eli, su secretaria. Finalmente da con ella. Y le da instrucciones precisas: “Coge toda la pila de papeles que hay encima de la mesa de reuniones. Sal fuera al patio y lanza los papeles. ¿Me oyes? Eli?”, se escucha en las intervenciones telefónicas acordadas por el titular del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez Sunyer. La secretaria, leal, afirma que ya ha metido algunos de esos papeles “debajo de una caja de aguas”. Pero inmediatamente tiene que colgar: “Acaban de preguntar por tu despacho. ¿Qué hacemos? ¿Pido orden de registro? Cuelgo un momento”.

La mañana es frenética. Desde primera hora, cientos de personas se concentran frente a las sedes oficiales en protesta por los registros. En particular, frente al Departamento de Economía, en la Rambla de Catalunya. La secretaria consigue contactar poco después de nuevo con su jefe y le informa de la situación. “Lluís, han precintado el despacho (…) Te han desconectado el ordenador, se piensan que es el bueno”. “Vale, cojonudo”, responde Salvadó, que, crípticamente -tal vez consciente ya de que sus conversaciones podían estar intervenidas- le pregunta si “ha desaparecido” ya “eso” que ella tiene “controlado”. Eli le responde. “Eso está bajo una caja de aguas ahora mismo. Le pido a Raquel que se lo lleve a algún sitio?” El excargo le responde que sí y le pide “prudencia” a la hora de hablar por teléfono.

Salvadó será detenido ese día, pero antes de acudir al despacho se interesa por los distintos escenarios de los registros. Llama a un hombre cuya identidad se ignora: “Tengo a la Guardia Civil en la secretaría de Hacienda. Se han plantado directamente dentro de mi despacho”. “Ostia puta, vale. Joder. Vale, pues movilicemos a todos”, le responde su interlocutor. El exsecretario de Hacienda da aún nuevas indicaciones a su secretaria sobre una cartera de su propiedad. “Mírame la cartera, que deje allí. La negra (…) Bueno, hasta ahora… Mírala”.

Viver, “muy tranquilo”

En paralelo, la misma noticia sobre la presencia de la Guardia Civil llega a oídos de otros de los investigados: el exvicepresidente del Tribunal Constitucional Carles Viver Pi i Sunyer. “La Guardia Civil está aquí. Le quería avisar”, dice una mujer que parece su secretaria. El catedrático le pide que indique a los guardias civiles “que se esperen abajo” y muestra su intención de ponerse en contacto con el gabinete jurídico de la Generalitat. En otra conversación, Viver se muestra tranquilo. Asegura que están esperando la llegada de la secretaria judicial y cree que no será detenido. “En teoría, la mía es la orden solo de registro de mi despacho”.

Viver informa a varias personas de su situación. En una de esas conversaciones, indica que tiene su despacho “muy ordenado” y asegura que hay papeles sobre “competencias autonómicas en transporte”. Un tal Víctor le pide que acuda a una reunión en la plaza de Sant Jaume, sede del Gobierno catalán. “Si ves que hay prensa, ven por [la entrada de] Sant Honorat”. El catedrático se muestra siempre tranquilo, incluso cuando le llama su hija, alarmada porque ha escuchado su nombre vinculado a la operación en TV-3. La Guardia Civil está entre tanto en la sede del Instituto de Estudios de Autogobierno, que él dirige. “No pasa nada. Estoy en Palau [ha acudido a la reunión]. Me llamarán cuando venga la secretaria. Aunque fuera detención, es ir a declarar y nada”.

Viver recibe la llamada de un periodista de Catalunya Ràdio “de parte de Mònica Terribas”. “No puedo hablar, tengo a la Guardia Civil aquí”. El periodista le pregunta si está “retenido”. Viver le confirma que no lo está, le explica que hay un registro en marcha y le insiste en que no puede usar el teléfono. En una conversación también se le oye hablar con el abogado Andreu Van den Eynde, defensor de los exconsejeros de ERC y de varios de los altos cargos detenidos el 20 de septiembre. El penalista dice que debe priorizar la atención a los detenidos, a lo que Viver le indica que se quede tranquilo: “En mi despacho tengo muy poca cosa, por no decir nada, espero”.

Las movilizaciones en la calle, entre tanto, van en aumento. Las intervenciones telefónicas incluyen conversaciones de tipo personal y familiar de algunos investigados.

ELPAIS