Corrupción

InfiTuluá ¿Infinita corrupción?

Es para no creer que se haya convertido al Instituto de fomento y desarrollo InfiTuluá en una empresa industrial y comercial del estado, es decir a un ente descentralizado en una empresa del estado, ve a saber ¿con qué fines? Y todo para aprovechar el de carácter de este Infi y contratar a dedo y sin licitaciones.

Apoyándose en las facultades que le otorga en Concejo Municipal y mediante un decreto el alcalde Vélez cambió la naturaleza jurídica de este instituto para presuntamente trasladar recursos de la administración central, subcontratando sin licitación pública, cuestión que muestra el más mínimo respeto con la normatividad vigente en material contractual.

A bocas de muchos en la Villa de Céspedes se habla de los hallazgos que la Contraloría municipal encontró. Primero, que durante los primeros seis meses de gobierno, InfiTuluá no publicó ninguno de esos contratos en el Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP) de la agencia estatal de compra eficiente, contrariando las normas de transparencia de la contratación pública.

Segundo, InfiTuluá celebró, a pesar de los tulueños, una serie de contratos interadministrativos con los que se ejecutó millonarios contratos. Para su suerte el decreto de los Pliegos Tipo, materia que hoy por hoy se debate como proyecto de ley, no estaba en vigencia. Pues para su fortuna se subcontrató sin licitación pública convenios estatales.

El famoso 2 puentes es una perla sucia para mostrar. Dos puentes faltó al principio de planeación que debe encarar toda actuación en la administración pública. Primero se contrató e inició la construcción de los puentes y luego se intentó comprar y hasta expropiar los predios necesarios. InfiTuluá sirvió a los convenientes de turno para canalizar la contratación de infraestructura vial y pasarse por encima cualquier cantidad de normas que obligaban a un ente descentralizado a ceñirse a los principios de transparencia.