Políticos

El comercio exterior en el gobierno de Iván Duque

Es evidente la necesidad de la intervención estatal en la economía, no sólo para evitar fallas del mercado como lo son los monopolios, las externalidades negativas, la información imperfecta y los bienes públicos; sino también en aras de brindar equidad de oportunidades, por medio de la eliminación o atenuación de las barreras a la entrada existentes al intentar pequeños, medianos y grandes empresarios tanto nacionales como extranjeros participar en el mercado interno.  

Es por lo anterior que la rama legislativa, pero por sobre todo la ejecutiva en cabeza de Iván Duque, deben tomar decisiones que conlleven al crecimiento económico e igualmente a la disminución de la inflación, sin desproteger al trabajador en aras del desarrollo.

¿Capitalismo Vs derechos?

Tal y como ocurrió con otros países, tras la firma del tratado de paz, Colombia se transforma en un país mucho más atractivo para la inversión extranjera. En este punto es menester resaltar que es vital salvaguardar la seguridad de los inversionistas y trabajadores provenientes del exterior, de la misma forma como se garantiza la de los nacionales. Por otro lado, éstos deben contar con un plan realista de sostenibilidad ambiental aplicable tanto a nacionales como a extranjeros.

Lo importante es, que no se repita lo ocurrido en 1928 con la huelga que condujo a la masacre de las bananeras por parte del ejército al proteger a la multinacional extranjera y no a los derechos de los trabajadores colombianos, porque no basta tener normas bien diseñadas sí no son aplicables o sí por intereses burocráticos la defensa de derechos pasa a un segundo plano.

 

La apertura económica de Iván Duque

Pocas empresas colombianas participan en la bolsa de valores, es necesario estimular el mercado de capitales colombiano y ello se logra en parte con exenciones fiscales, e igualmente con propuestas innovadoras como la del “black Friday” en Estados Unidos; Duque propuso 6 días sin IVA para incentivar el comercio interno, ya que al haber mayor dinero en circulación habrá mayor poder adquisitivo, y consecuentemente mayor bienestar social al no sólo satisfacer las necesidades básicas, sino al poder acceder a bienes y actividades de lujo.

Asimismo, si continua la preferencia por los productos extranjeros, el único beneficio aquí será, lucrar al empresario internacional; es necesario cultivar la preferencia por los productos nacionales en tiempos de globalización, no sólo por apoyar a los compatriotas sino para que prevalezca el legado cultural, y correlativamente no perder la esencia que caracteriza a cada territorio.

Otra de las propuestas fue la factura electrónica, que trae consigo algunos limitantes al ser Colombia un país tan formalista, cuestiones tan elementales como el acceso a internet tanto para los comerciantes como para los compradores, el uso de determinados softwares, así como la obtención de la firma digital o electrónica, y que a pesar de que esto genere mayor competitividad a nivel internacional, es en sí otra carga que debe asumir el empresario.

No obstante, la factura electrónica no es una invención del actual presidente por cuanto que desde el año 2015 con el decreto 2242, se estableció.  Pero es importante planear que, sí aún con la factura impresa hay desprotección al consumidor, es posible al implementar plenamente electrónica genere no solo inseguridad jurídica o desconfianza social, sino que conlleve a asimetría en la información.

Por otro lado, en aras de la apertura económica Duque propone la Minería sostenible, que, aunque ambos términos son una evidente incongruencia, él reconoce la importancia del petróleo en la economía colombiana, y los riesgos que genera el depender totalmente de éste, la enfermedad holandesa.

Aunque es evidente la preferencia de Duque a los empresarios sobre los trabajadores, esperemos que exija la materialización y no solo la presentación de los planes de responsabilidad social empresarial, disminuya los tiempos de las concesiones mineras, transforme en vinculante la consulta previa, además de equilibrar las cargas entre estado, empresarios y el sector proletario, porque más allá de la creación de empleo, es necesario que éste se ejecute en condiciones higiénicas, dignas e igualmente que el salario sea  acorde a los estudios previos, los horarios y labores realizadas.

Para terminar, un interrogante para reflexionar:

¿La prioridad debería ser la exportación de productos nacionales y no la propensión por la inversión extranjera en el territorio colombiano?

Fuente