Corrupción

Comprometedores mensajes por WhatsApp, revelarían apoyos en fuga de Merlano

La noticia que se ha convertido en uno de los episodios más bochornosos de la justicia nacional continúa su curso con la revelación de más información respecto a los momentos previos de la fuga por parte de la exsenadora Aída Merlano. Uno de los más recientes artículos publicados por la Revista Semana dejó en evidencia las numerosas irregularidades que se presentaron con la reclusa e incluso narra como esta habría gozado de varios beneficios mientras estuvo encerrada.

Como punto de partida, expertos forenses del CTI de la Fiscalía se encuentran en estos momentos analizando dos celulares iphone que se encontraron en la celda de Merlano y en los cuales la reclusa habría mantenido varias conversaciones con personas no solo cercanas a su círculo familiar sino colaboradores políticos durante la época de campaña de su pasada candidatura.

Los mensajes que se han publicado en los últimos días dejan ver como esta habría sido muy insistente con varias personas en que se estaba dispuesta a delatar a sus colaboradores, comentandole a un diputado cercano a varios líderes políticos de Barranquilla “dígale a su jefe que me tiene que ayudar”, sin revelar la identidad de esta persona.

Uno de los puntos más llamativos de toda la historia que converge la cinematográfica fuga de Merlano tiene que ver con el famoso diseño de sonrisa por el que habría asistido varias veces al consultorio ubicado al norte de Bogotá. Según el testimonio de varios trabajadores, la fugitiva habría acudido numerosas veces con la idea de mejorar su sonrisa, calificado por varios testigos como “una obsesión” de su parte, hasta dar con el ortodoncista Javier Celis Barajas quien es una de las personas que se ve despedir a la exsenadora antes de emprender la fuga.

Otro detalle conocido recientemente, que hace más indignante y al mismo tiempo más irrisorio la fuga de la exsenadora fue el hecho de que la reclusa intentaba conseguir la aprobación y el cariño de las personas presentes en la clínica, saludando de forma efusiva a las personas que se cruzaba e incluso regalando comida a todas las personas en el centro clínico “se empezó a ganar a todos los allí presentes. Ese día, por ejemplo pidió hamburguesas para todos en el consultorio”.