jueves, abril 11, 2024
Políticos

Colombia ante el reto de recibir a más venezolanos

400 migrantes venezolanos fueron trasladados de las cercanías de la terminal de transportes de Bogotá, a una nueva ubicación al menos hasta enero de 2019 por decisión de la Alcaldía de Bogotá. La concentración de ciudadanos del vecino país en zonas de la capital colombiana se ha convertido en un verdadero desafío institucional, que terminó en desmanes el pasado fin de semana.

Al menos 16 ciudadanos venezolanos que estaban en el campamento protestaron y se enfrentaron a la Policía, incluso tiraron carpas de la Alcaldía de Bogotá y buscaron el lugar donde se guardaban los alimentos, que, según la Secretaría de Integración Social, fueron el motivo que llevó a estos migrantes a protestar y que terminó en actos de vandalismo. Muchos de ellos reclamaban que tanto la cantidad, como la calidad de la comida es deficiente, e incluso algunos productos estaban vencidos.

Migración Colombia anunció que 15 de ellos serán llevados a la frontera y serán expulsados, y que no se permitirá este tipo de actos, pues la ciudad ha intentado acogerlos a pesar de no contar con todos los recursos necesarios.

En los videos se observan además de la destrucción generada, amenazas con cuchillos y enfrentamientos directos con la Fuerza Pública. Pero ¿Qué efectos pueden tener este tipo de actos en la percepción ciudadana sobre los venezolanos?

Según la última encuesta Invamer que pregunta a los colombianos sobre su opinión favorable o desfavorable acerca de los venezolanos, el país está dividido: el 49,4% tiene una imagen desfavorable, y el 51% favorable.

El 47,3% de los encuestados está a favor de cerrar las fronteras, y el 58,8% cree que la solución está en decisiones bajo la unión de los países de la región.

Pero Colombia con más de un millón de venezolanos a la fecha en su territorio, es el país que más presión recibe sobre sus ciudadanos y sobre los programas sociales del gobierno ante la crisis de migrantes.

Cualquier acto que genere agresiones, o desmerite la imagen de venezolanos en el país puede ser leída en desfavorabilidad sobre ellos, y ante la preocupante realidad de recursos limitados en el Estado, el gobierno podría enfrentar un efecto de opinión contra estos extranjeros.

Por supuesto, los desmanes en Bogotá son protagonizados por un grupo extremadamente pequeño y poco significativo, de hecho, no representan todos los habitantes de ese campamento ni el 1% de los venezolanos en Bogotá, y mucho menos del país.

La presión se siente sobre la competencia por el empleo, la informalidad, y el hecho de que un ciudadano vea todos los días en el transporte público o en la calle, a los venezolanos que piden algún tipo de ayuda genera preocupación sobre la opinión que podría presionar a un gobernante a rechazar la llegada de más migrantes.

La tarea del Gobierno Nacional, y de los entes territoriales, será la de generar una suerte de estabilidad entre la ayuda a las personas que escapan de un país cuya economía no les permite obtener lo básico, y el descontento ciudadano que puedan generar con su presencia en estas ciudades.

Como lo ha indicado la ONU, un país que sepa manejar una crisis migratoria a su favor, generando más formalidad y más consumo, puede tener efectos positivos para su economía y en general para todos los ciudadanos, o por el contrario como ha ocurrido en otros países, puede desembocar en xenofobia, rechazo y aislamiento de los migrantes (como viene ocurriendo en Tijuana con la llegada de la ola de centroamericanos que quieren cruzar la frontera). ¡Un gran desafío para las instituciones colombianas!

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