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El nuevo Congreso: Lo bueno, lo malo y lo feo

Con Mockus bajándose los pantalones comienza un nuevo Congreso. Claro que desde el uribismo consideraron el acto como de alguien “que no está en sus cabales”, olvidando que lo hizo en 1993 en la Universidad Nacional, cuando los estudiantes no lo dejaban hablar, el acto por supuesto es altamente simbólico, ¿Qué más grosero que no escuchar al saliente presidente del Senado Efraín Cepeda hablando entre ellos en el recinto donde se dictan las leyes para nuestro país?

Los congresistas acostumbrados a escuchar a su antojo a los participantes en tan importante recinto se indignaron no sólo de un momento repetitivo, sino también prefirieron llamar “loco” a un hombre que pedía respeto (el clásico acto pedagógico mockusiano, si no van a escuchar al menos vean mi propio trasero).

Pero entonces, ¿Qué traerá este nuevo legislativo?

Lo bueno

Se creía que la oposición llegaría sumamente dividida, y el 20 de julio decidieron en otro acto simbólico, postular al mismo Mockus a la presidencia del Senado, una muestra de contraposición al candidato del Centro Democrático (CD) y nuevo presidente del Senado Ernesto Macías.

Petro, Robledo (quien mantiene desde hace años distancia del excandidato y exalcalde de Bogotá), y Angélica Lozano (nueva segunda vicepresidenta), apoyaron el nombre de Mockus y mostraron que aunque minoría, su voz como oposición progresista no se quedaría callada, falta ver si esa unidad se mantendrá ante la nueva aplanadora del presidente Duque, pero inicia de forma positiva la idea de una oposición necesaria en una democracia que no puede acostumbrarse ni a una oposición beligerante (como lo fue el CD estos 4 años) que casi nunca reconoció algo positivo en la gestión presidencial, como tampoco, a voces complacientes de partidos acostumbrados a estar en el lado ganador (algo lógico de la dinámica de nuestro legislativo).

Lo malo

Como siempre llegan los herederos de casas políticas cuestionadas, como el hermano de Musa Besaile (Johny Besaile), cuyo hermano se encuentra preso, mientras su otro hermano como gobernador de Córdoba es investigado por múltiples irregularidades en Córdoba.

Lo anterior solo para dar un ejemplo, pues además están Richard Aguilar, hijo del condenado por parapolítica Hugo Aguilar, igual que la prima del polémico exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons, quien, aunque ya encendió su ventilador de corrupción, eso no impidió la elección en la Cámara de Sara Piedrahita Lyons, o Juan Samy Merheg hermano del prófugo exsenador Habig Merheg, y así podríamos seguir en una columna de varias páginas.

Lo feo

Las mayorías de Duque no son de por sí una mala noticia, un presidente con gobernabilidad permite el desarrollo de su agenda programática, la complicación está en el precio, ¿Qué motivó al uribismo en aceptar a los parlamentarios que llamó “vendidos”, “enmermelados”, o “corruptos” a generar alianzas tan naturalmente?, o ¿Qué motivó a los congresistas que acusaron a los miembros del CD por 8 años de ser una “oposición virulenta” a declararse ahora partidos de gobierno?

Por supuesto la respuesta está en la mecánica política misma, partidos que trabajan en función del mantenimiento de sus propios beneficios como partidos de gobierno, y lo que obtengan a cambio será una respuesta que recibiremos una vez se posesione el nuevo gobierno Duque, ¿Será como él prometió una relación tan diferente a la que Santos tuvo con ellos y que tanto criticó el propio Duque?

A todo lo anterior se suma el rechazo de la llegada de congresistas de la Farc, parlamentarios que se negaron a compartir el mismo piso en las oficinas del legislativo con ellos para “no cruzárselos en los pasillos”, una muestra del rechazo a las visiones distintas de un país que necesita olvidar las armas y quedarse con la discusión democrática en el Congreso, un punto que estará a prueba con el uribismo liderando el Senado en 2018 y Cámara en 2019.

La mezcla por supuesto será bastante interesante, diría además positiva para la democracia, el expresidente Uribe, Mockus, Petro, los congresistas de la Farc, y las minorías cristianas en un mismo recinto. Una vez más un Congreso para alquilar balcón.

Y un extra: Grandes expectativas sobre el representante Mauricio Toro, que al igual que la senadora Angélica Lozano, considero que su orientación sexual, aunque afortunada en un país que requiere aceptar la diversidad, es el hecho más irrelevante de la preparación y agenda legislativa que se espera de este tipo de congresistas, por no mencionar la positiva continuidad de Luciano Grisales (autor de la Ley de Páramos) o en el senado de Guillermo García Realpe, y Luis Fernando Velasco (destacados por su trabajo transparente).

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